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Barro a Secas: El amor es de una cursilería insoportable

Saturday, August 27, 2005

El amor es de una cursilería insoportable


Después de toda mi campaña por la coquetería universal y los piropos a destajo, resulta que nada, que Santiago esta lleno de gente fea adonde sea que vaya, y la gente bonita anda de mal humor. He probado sonreir más de lo corriente y eso sí ha traído buenos resultados, aunque por buenos resultados me refiero a que logré sacar el carnet de socio en la Biblioteca Nacional pese a estar desempleado. De romance nada.

Love is so not in the air.

Y me he largado a buscarlo por internet, no a buscar ligue, a buscar historias que me devuelvan la fe en el amor.

Llegué a un blog de una pareja de chicos gays, que se ponen nombre de personajes de comic (o villanos de Batman): Alter y Ego.

Y no pude soportarlo.

Exceso de azúcar? Intolerancia a la lactosa? No lo sé. Pero parezco ser el único abrumado por la cursilería, todos los comentarios que ellos reciben son elogiosos. Eché de menos al homofóbico de rigor, que al parecer también se había conmovido. Me tienta pensar que tal vez yo mismo años atrás también les habría posteado algo así como "pucha que son valientes en vivir su amor", "me han hecho derramar lagrimitas en el teclado", "ay que bonito como se quieren".

(insertar aquí emoticón con el dedo entrando en la garganta y los ojos dados vuelta)

Trato de analizar lo que me pasa. Y pienso que no me estoy convirtiendo en the Grinch, que de hecho, las historias heterosexuales de amor almibarado son igual de intolerables. Que es un asunto de forma y no de contenido.

Por ejemplo, Romeo y Julieta. La historia de amor non plus ultra. En parte debe su éxito a que termina mal, en parte a que su amor está sembrado de obstáculos, en parte a que las cursilerías de Romeo (muy nerudianas) ya se las gasta él en su monólogo sobre Rosalina y por lo tanto en su encuentro con Julieta no le queda otra que recurrir a un lenguaje un poco menos barroco y más refinado.

Les recuerdo el texto (la traducción es de Neruda creo) de Romeo infatuado por Rosalina (antes de conocer a Julieta):
Romeo. - ¡Ay! ¡Que el amor, que lleva siempre vendada la vista, halle sin los ojos camino franco a su voluntad! (..) Mucho da que hacer el odio, pero más el amor. Por tanto, pues, ¡Oh amor pendenciero! ¡Oh odio amoroso! ¡Oh suma de todo, primer engendro de la nada! ¡Oh pesada ligereza, grave frivolidad! ¡Informe caos de seductoras formas! ¡Pluma de plomo, humo resplandeciente, fuego helado, yadda yadda yadda

El mismo Shakespeare le baja el perfil a estos muy engrupidos versos al hacer que Romeo le diga a continuación a Benvolio: "Tal es el amor que siento, sin sentir en tal amor amor alguno. ¿No te ríes?"

Y más adelante, una vez disipados los efectos de la cursilotonina, Romeo suena muy distinto:
Romeo.- ¿Tierno ser el amor? ¡Demasiado áspero, demasiado rudo, demasiado violento, y pincha como el abrojo!

Me acuerdo bien que a los 14 años leí Romeo y Julieta un 14 de febrero (parecía lo más apropiado por hacer, ya que era el día de los enamorados y yo no tenía polola). Esos versos (los inspirados por Rosalina) me parecieron sublimes, me pareció que entendía perfectamente lo que era el amor y que debía aprenderme esas metáforas para algún día decírselas a una chica que de seguro caería rendida a mis pies. (En esos tiempos yo suspiraba por una trigueña crespa llamada Cony, que ciertamente no se habría impresionado mucho con Shakespeare).

Aún asumiendo que el amor es cursi, se tolera, como estado pasajero. Pero la convivencia cotidiana tiene que correr con un combustible distinto, un destilado del amor, más estable y más dúctil. Hay que evitar que el motor se funda.

Creo que nunca me habría planteado como una posibilidad real el poder tener una relación amorosa comprometida si no fuera por "Mad about you" (la serie de Sony, con Paul Reiser y Helen Hunt, incomparable). Y mi gran problema con el amor sea tal vez que me lo paso despidiendo a los guionistas, les pago poco y no dejo que éstos se desarrollen.

Eso vale con el amor en general, el amor heterosexual, que en materia de convivencia social las tiene más fácil. Nunca en cambio me he podido imaginar una relación gay en el día a día, y siempre he estado tentado a pensar que la culpa la tienen los ejecutivos de Sony, que con sus series me enseñaron todo sobre el coming out y las amigas de los gays y nada sobre la relación de pareja.

Así que hice lo que correspondía hacer, me empecé a bajar por kazaa los capítulos de Queer as Folk. Pero no tengo remedio, las relaciones que más me emocionan son las imposibles.

Ok, ok, ok, el error metodológico es evidente. No tiene sentido buscar ese tipo de cosas (reafirmación emocional para la vida en pareja) en la TV, que anda en busca de aumentar su audiencia y no en busca de cimentar una relación con futuro para sus personajes de ficción.

Pero una cosa sí aprendí de la TV, y es que uno sólo puede tolerar una cierta cantidad de tonalidades pastel y bombones y serenatas. Una relación no se sostiene con arrumacos y cosquillitas, aunque nos gusten, porque a la larga indigestan.

Ha de ser otra cosa. Esa otra cosa estoy buscando. No que me llamen 5 veces al día para saber como estoy. No que me intenten complacer en todo. No que me digan que están enamorados de mí. O sea, que diablos significa eso? No deberías esperar a conocerme antes? Que tal si me preguntas primero como me llamo?

No tiene caso, y me sumerjo en los libros, estudio Geografía del terriorio nacional y Jurisprudencia diplomática y Derecho de gentes. Y me aburro, y me voy al otro extremo del salón de lectura y pido la biografía de Wittgenstein por Ray Monk. Extraña elección para la hora de colación.


Ludwig Wittgenstein (filosófo austriaco que revolucionó el campo de la lógica) tenía un amigo (o "amigo") en sus años de estudiante en Cambridge, se llamaba David Pinsent. En 1912 se fueron de vacaciones juntos una vez a Islandia y en 1913 repitieron plato en Noruega. Pero Wittgenstein era un enrollado, el placer sexual le parecía enemigo del intelecto y de la inspiración, y de hecho el autor no puede afirmar que la relación entre ellos dos haya sido alguna vez física. Al final de ese año Ludwig regresó a su cabaña en los fiordos nórdicos para terminar su Tratado de Lógica en soledad. Según las ideas en boga de la época, el amor requería pasar por las pruebas de la separación. Al menos podemos decir que a David le significó un ascenso: de Dear David en las cartas pasó a ser Beloved David, y luego estalló la guerra, otro obstáculo fortalecedor, Ludwig se fue voluntario a pelear en el ejército austriaco, a David lo encontraron demasiado flaco para agarrar el fusil y se tuvo que quedar haciendo apoyo técnico en Inglaterra.

Y eso, pasaron los años, la guerra pasó de ser una aventura gloriosa para idealistas a un infierno de trincheras que no podían ser más reales , Ludwig escribe en su diario que lo único que le mantiene vivo es un libro de Tolstoi y las cartas que cada dos o tres meses le llegan de David, cartas entre países enemigos que para llegar a su destino debían pasar por Suiza o por Estados Unidos. Tardaban en llegar, y no decían mucho (hablamos de teóricos de la lógica aquí, no de poetas), pero eran prueba de que el otro estaba bien y eso era suficiente. Ludwig ahora tiene 25 y se siente más a gusto con su sexualidad. Escribe en su diario que se ha masturbado (pensando en David?) y que se siente sorprendido, eso y su trabajo de vigía en la frontera rusa (bombas van y vienen, él como si nada y le dan una medallita al coraje), sorprenden a Wittgenstein sintiéndose como nunca antes, vivo y sin objeciones a la vida.
Vale mencionar al paso que en esa época el suicidio estaba de moda y la vida no, Cuatro de los 11 hermanos de Ludwig se suicidaron por razones varias. Y la suya era una familia bien.

Cartas van, cartas vienen. Cuando la guerra termine, qué felices seremos.

Terminó la guerra, Wittgenstein toma el tren que lo acercará a La Haya, donde han quedado en juntarse, por fin! Una vez en el vagón se dedica a leer la correspondencia acumulada que su hermana le ha traído. Hay una carta de la madre de David. Le comunica que su amigo se ha estrellado en un vuelo de pruebas. David Pinsent está muerto y Wittgenstein escucha el sonido de un tren que ya no lo transporta, que puede que siga camino de La Haya, pero da lo mismo porque ahora es él quien se dirige a ninguna parte.

Conclusión: Le dedica la obra de su vida, el Tractatus, a su amigo muerto. Y se retira a un pueblito paupérrimo de los alpes austriacos a hacerle clases a niños de básica, huérfanos de la posguerra. En Cambridge le llaman loco, yo a eso le llamo romanticismo.

Y me puedo imaginar como habría sido ese reencuentro que no sucedió. Pero no quisiera contaminar ese sueño con palabras. Me basta la imagen casi matemática (a + b= ab) de ese hecho que nunca ocurrió para devolverme la fe en el amor, y esquivar la incómoda pregunta sobre la convivencia.

Termino este post con una cita del Tractatus, una cita que de hecho resume el sentido de toda la obra, que no presumo comprender :

The whole sense of the book might be summed up the following words: what can be said at all can be said clearly, and what we cannot talk about we must pass over in silence.

10 Comments:

Blogger Manuel said...

Yo a eso lo llamo fatalidad y no romanticismo. Creo -a pesar de ser un descreído de lo peor- que no es lo mismo, pero es igual.

9:58 AM  
Blogger Pec said...

Este post era para mantener la esperanza en el amor o es depresión pura?

11:57 AM  
Blogger Barro said...

Al gusto del consumidor, diría yo.

12:08 PM  
Anonymous Anonymous said...

Je ne crois pas qu'il existe beaucoup d'homme assez purs pour être capables de sublimer l'amour, sauf par conformisme.

Même le musicien Maurice Ravel, dit-on, était un homosexuel refoulé. Il s'est donc réfugié dans la musique et a même écrit son célèbre concerto pour la main gauche pour le frère de Wittgenstein, pianiste qui avait perdu un bras à la guerre.

Je ne connaissais presque rien de Wittgenstein et donc, merci de cette introduction. Comme je vais à La Haye dans dix jours, cela me fait un livre à emporter.

Comme toujours, bravo pour ton post.

12:23 PM  
Blogger Barro said...

J'ai un lecteur français!!, et j'ai des commentaires en français aussi!!, c'est le comble, c'est un honneur.

No creo ser digno, pero gracias. Busca el libro de Monk, yo buscaré el concerto de Ravel.

12:58 PM  
Blogger GB said...

...creo fielmente en que....nunca encontre el amor, de hecho ya perdi la fe en village....de hecho odio un poco "mad about you" y su matrimonio seudo perfecto....no queda nada mas que buscarse una grace-carrie y andar de copia de serie gringa por la vida...

3:15 PM  
Blogger Sofía Frost said...

El amor es una construcción social.

6:52 AM  
Blogger Lluvia del Sur... said...

Hola:
No creo que el romanticismo sea cursi... lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a lo inmediato y certero, y que por lo tanto, todo lo que suene a "estereotipo" es apartado por nosotros...

8:54 AM  
Blogger jaimePL said...

Que manera de concordar contigo.
Sostenerse en arrumacos es sumamente pasajero e inconsistente. Sostenerse en qué entonces? no se...en la mirada creo, en la sensación de un segundo de seguridad del abrazo, en el te quiero sin palabras que por la mierda nadie entiende. Es que siempre debe ser todo evidente y dicho para que sea tomado en cuenta, siempre debe ser confirmado con bombones, siempre debe ser verbal.
Sí creo que fue romanticismo, que en definitiva se mezcla (o debería) con una brisa se locura, no?.

Saludos Barro!

9:34 AM  
Blogger galgata said...

Lo que pasa es que la gente enamorada está como bajo el efecto de drogas!!!
Así que no podemos entenderlo a menos que nos sumemos... jajaja...

10:16 PM  

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